Desde siempre el hombre se ha visto interesado en la relación que existe entre el juego de ajedrez y las computadoras debido a que éstas permiten a los aficionados al ajedrez el estudio de análisis de posiciones, el estudio de aperturas, la comprobación de jugadas de ajedrez novedosas y mucho más. Sin embargo, hay quienes opinan que la implementación de programas de computadora en las partidas de ajedrez podría derivar en el fin del talento y la improvisación porque los jugadores terminarían dominando ampliamente la teoría del ajedrez y dejarían de lado su creatividad.
Desde hace siglos existen las máquinas de ajedrez. Las primeras máquinas fueron diseñadas con el fin de engañar a los incautos que tomaran la decisión de jugar contra ellas. El único mérito que tenían estas máquinas era la posibilidad de ocultar el engaño de forma exitosa y conseguir que no fuese descubierto. La máquina de ajedrez más famosa fue la llamada El Turco, aunque existieron varias como ser El Turco de Von Kempelen, El Autómata Ajeeb, El Autómata Mephisto y Desenmascaramiento en la URSS.
Este tipo de máquina utilizada en el ajedrez despertaban la expectación de muchos fanáticos del ajedrez y algunos pocos se acercaban a observar sus evoluciones. En algún momento, el engaño de la máquina era descubierto y el creador debía huir por la posibilidad de que fuera linchado. En algunas ocasiones tomó décadas descubrir el engaño de la máquina, como fue el caso de El Turco.
Luego, con el nacimiento de las computadoras surgieron los primeros programas y computadoras que jugaban al ajedrez. Los primeros programas de ajedrez de los que se tiene constancia son Alamos de J. Kister, Bernstein de A. Berstein y Carnegic-Mellon de A. Newell, creados entre los años 1955 y 1958. La primera partida de ajedrez jugada entre un ser humano y una computadora fue en el año 1952 y la computadora era Turochamp, creada por Allan Turing. El jugador de ajedrez que se atrevió a enfrentar a la computadora fue un aficionado de Edimburgo llamado Allick Glenie. La máquina ganó la partida sin problemas aunque su rival tampoco era un gran profesional del ajedrez.















